viernes, 7 de noviembre de 2014

La tragedia  de armero el 13 de noviembre de  1985; fue la más grande catástrofe en la historia de Colombia.
En 1895, se fundó en el departamento de Tolima un municipio llamado Armero Guayabal, este cabildo con poca población empezó a crecer notablemente, tanto que en 1985 cumplía 90 años. En dicho año todo era alegría, armonía, unión y esperanza de seguir con su desarrollo, ya que era considerado el más próspero del norte del Tolima por sus grandes plantaciones de algodón y arroz. Pero no contaban con que el majestuoso volcán  ubicado cerca de su tierra estuviera activo y preparándose para atacarlos con alevosía.
El municipio de Armero Guayabal, fue sorprendido por un desastre natural producto de la erupción  del volcán Nevado del Ruiz que está  situado a menos de 50 km, tras sesenta y nueve años de inactividad, el cráter del volcán envió cuatro lahares, flujos de lodo, tierra y escombros producto de la inactividad volcánica a 60 km/h, muriendo más de la mitad de sus habitantes.
El símbolo insigne del apocalipsis de la tragedia y que acaparo los lentes expectativos de las cámaras de televisión fue la pequeña Omayra Sánchez, una víctima más, con apenas 13 años de edad. Que estuvo cubierta de lodo hasta el cuello, durante tres días permaneció esperando la muerte, sin ayuda porque comprobaron que era imposible, para sacarla necesitaban amputarle las piernas o una moto bomba, pero no había.
El hermoso Armero solo está en recuerdos de quienes, esa era su tierra natal  porque para los demás solo existen fotos desgarradoras las cuales afligen a cualquier persona y fue gracias a esas fotografías que llegaron ayudas de otras ciudades y países, que no fueron a tiempo porque esta calamidad fue conocida el 14 de noviembre, pero en los medios de comunicación fue el 15 de noviembre, cuando ya muchas más personas habían muerto
Pero uno de los puntos más relevantes que iniciaron controversia fueron las críticas para el gobierno, sobre el grado de la responsabilidad en la catástrofe,  ya que los habitantes de armero no habían sido avisados para tomar precauciones y no le dieron la importancia requerida.
Como muchos sabemos los años 80 y 90, Colombia enfrento una violencia pujante y diaria; antes de la avalancha, en los periódicos solo se mostraba: secuestro, narcotráfico, terrorismo y Matanzas. En la semana de la tragedia, los medios de comunicación se olvidaron de esa maldad en desarrollo y cedieron la primera plana al municipio de Armero.  Pero como es muy normal Colombia es un país sin memoria y rápidamente se olvidó del problema que sufrió una parte de  su pueblo.
Y la ciudad que hace casi 29 años olía a mango biche mezclado con el humo de los buses de Rápido Tolima, a café y a la esencia de la papaya verde que traía consigo la brisa del Río Lagunilla; ahora huele a soledad.

“la culpa no fue del Ruiz, ni de Dios, ni de la mala suerte (ni el noviembre negro) de 1985, tampoco es una maldición o de un infortunio escrito de las estrellas, es del gobierno de don Belisario” según Javier Darío Restrepo, periodista. 

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